Cítricos de exportación: ¿Cómo llegar a mercados del exterior?

El TLC de Colombia con Estados Unidos fue el punto de partida para el despegue de las exportaciones colombianas agropecuarias hacia ese destino. En 2012, año de entrada en vigencia de este acuerdo comercial, por primera vez se presentó un superávit de 1.309 millones de dólares –según el ICA– en este mercado, marcando una pauta en la que usualmente había más protagonismo para los productos manufacturados y minero-energéticos.

Ya en 2020 ese país norteamericano concentró el 53% de las exportaciones colombianas no mineras, por un valor de 4.815 millones de dólares, lo que lo consolidó como uno de los mayores importadores de agroalimentos elaborados en nuestro país.

En gran parte ese fue el potencial que vio el colombiano José González Lasso a la hora de crear Cattleya Fruits, una comercializadora de frutas especializada en cítricos, y a su firma hermana, Yura Foods, con sede en Miami. El empresario entendió que más allá de identificar mercados y asegurar la sostenibilidad de sus nuevos clientes, era además necesario controlar la cadena logística.

Esta estrategia busca garantizar que los productos exportados de Colombia a EE.UU. sean suficientemente rentables para los agricultores nacionales. El empresario maneja desde las condiciones del cultivo, el embarque, la recepción en el destino de llegada y la distribución al comprador. Si este, por cualquier razón, no lo recibe, rápidamente tiene la posibilidad de despacharlo a otro cliente.

“Todo nació porque yo exporto ñame. Siempre le vendí a un importador acá en EE.UU. y, lastimosamente, sufrimos porque el cliente final, que recibe el producto, da también las pautas de los precios de compra, que no siempre son equilibrados para el proveedor. Este esquema nos obligaba a cargarle el excedente a los agricultores colombianos”, afirmó.

Exportaciones dinámicas
Según la Encuesta Nacional Agropecuaria del DANE, el número de hectáreas destinadas para la siembra de frutas en Colombia para 2019 era de 319.672, el 11,2% del área cultivable del país. Sólo en frutas frescas, se  exportaron  617 millones de toneladas entre 2019 y 2021, siendo los Países Bajos el mayor receptor, con 297 millones de toneladas importadas.

En el período enero-abril del presente año, las exportaciones de frutas al exterior crecieron 27,5% frente a 2020, representadas en 37,8 millones de dólares en ventas, según información compilada por Procolombia. De ese total, el 84,9% de las ventas fueron a parar a Europa, con un aumento del 29,7% de sus compras.

De 2014 a 2018, según el Ministerio de Agricultura, Colombia pasó de exportar cítricos de 13 a 22 mercados internacionales. Los mayores compradores en volumen son Estados Unidos con la lima Tahití (24,5% de participación en 2018) y Ecuador con la naranja (59,9%).

La lima Tahití pasó de exportar 8.193 toneladas en 2016, a 18.789 en 2019, con un pico de 19.510 toneladas exportadas en 2018. El monto vendido ascendió de 7,4 millones de dólares en 2016, a 21 millones en 2019, pasando por un máximo de 23,7 millones en 2018. La naranja también aumentó sus ventas, pasando de 8.211 toneladas exportadas en 2016, a 11.093 al cierre de 2019, representado en una evolución de 1,5 a 4,9 millones de dólares en ventas.

Entretanto, la producción anual de cítricos en Colombia –según el ICA– ronda los 1,2 millones de toneladas para 2020. Por cada hectárea se generan dos empleos directos y tres indirectos, que suben a seis en época de cosecha. Cada año se usa un promedio de 97.000 hectáreas de tierra cultivable en estos productos, señaló Asohofrucol.

Oportunidades
González Lasso recomienda a los empresarios interesados en exportar cítricos desde Colombia hacia cualquier destino identificar de antemano factores los nichos de mercado en el exterior, los hábitos de consumo del producto en el destino, los comportamientos de los mercados que pueden afectar a competidores potenciales, como las estaciones, la perdurabilidad en tránsitos largos, los requisitos fitosanitarios, o los usos derivados, como jugos o aderezos.

Todo lo anterior, con la finalidad de aprovechar al 100% la producción. Sobre los cítricos dulces que se exportan desde Colombia hacia mercados como Estados Unidos, Sudamérica, Europa o las islas del Caribe, para González, sobresalen la lima Tahití, la naranja y la toronja, cítricos cuyo potencial exportador es el que mayores oportunidades de negocio representa para los empresarios nacionales.

“La toronja es actualmente un producto revolucionario. No hay mucha producción en Colombia, porque el colombiano está acostumbrado a la naranja, pero en Estados Unidos sí es de alto consumo”, destacó el empresario, para quien si bien un mercado como el de Miami puede ser proveído por productores de California, los tránsitos desde allí son largos y costosos.

Son 3 o 4 días en tránsito interno, que es prácticamente lo que se demora un contenedor desde Colombia. En cuanto a costos de producción podríamos ser competitivos”, añadió, aunque aclaró que aún es necesario que el gremio de exportadores de toronja adapte la infraestructura para exportar, a la altura de productos que ya han ingresado con éxito al mercado de EE.UU., como el aguacate o el mango.

Sobre la naranja, es la fruta que mayor porcentaje de producción anual abarca, con 283.815 toneladas por año, lo que representa el 9,7% del total de la producción de fruta en el país, según cifras del DANE. Sobre éste cítrico, el empresario recalca que, si bien el mercado más apetecido es el de Estados Unidos, es necesario tener en cuenta que se trata de un país productor.

“La naranja de Colombia tiene una dificultad, ya que no es amarilla, sino verdosa. Esto hace que, en el mercado de EE.UU. el consumidor que la quiere llevar a su mesa piense que no está dulce, así lo esté”, manifestó González, quien recalcó que es clave que los empresarios segmenten la venta del producto hacia nichos como el procesamiento, comercialización y suministro de insumos alimentarios para hoteles, restaurantes y cafeterías que consumen jugo de naranja.

Sobre la lima Tahití, que se produce en los departamentos Santander, la región de Cauca-Nariño, Tolima, y, potencialmente, Quindío, difiere respecto a la lima producida en México, que se exporta al por mayor a los Estados Unidos, en aspectos como la jugosidad y el color.

Sin embargo, el invierno en el hemisferio norte (que causa bajos volúmenes de producción en México y puede alterar los precios en el mercado interno) hace que la lima colombiana sea apetecida por el mercado de EE.UU. en el primer semestre del año, además de la resistencia del producto frente a tránsitos largos.

Alternadamente, están los mercados del Caribe como Aruba, Curazao y las Antillas, en donde se aprovechan factores como la alta jugosidad de los cítricos colombianos. “La lima del Tolima tiene bastante zumo, y de hecho es una lima más orientada para exportar a las islas, ya que se suele utilizar para hacer coctelería. Lo que es Aruba, Curazao, San Martín, Guadalupe”, puntualizó el exportador.

Puerto cítrico
Tomás Torres, Jefe de Operaciones de la bodega de refrigeración del Puerto de Barranquilla, aseguró que para septiembre de 2021 fueron exportadas, principalmente a Estados Unidos 12,042 toneladas de cítricos por esta terminal, de las que 8.873 corresponden a limón, 3,069 a naranja, y 100 a mandarina, mediante 504 contenedores.

El ejecutivo de igual manera destacó que las instalaciones portuarias están preparadas para este tipo de carga delicada, que por cuestiones fitosanitarias debe permanecer confinada por 15 días. “La bodega refrigerada del Puerto de Barranquilla permite realizar esta estabilización de temperatura cuando el producto llega a puerta por arriba de 1,5 grados, sin que aumente”, recalcó Torres. También hizo una serie de recomendaciones a tener en cuenta a la hora de exportar esta familia de productos perecederos:

  • Productos potenciales para exportar: están la toronja, la lima Tahití, la piña (aunque no sea cítrico, pero hace parte de esa familia), y no solamente el mercado de Estados Unidos, sino el europeo y el de las islas del Caribe
  • Nichos de mercado: lo recomendado, desde el punto de vista comercial, es que los exportadores y agricultores de cítricos puedan identificar cuáles son los nichos de venta del producto. Así mismo, identificar tanto las deficiencias que hay en la estructura de producción de la fruta (como ocurre con la naranja que se cultiva en Colombia frente a la producida en EE.UU.)
  • Cadena de frío y requisitos fitosanitarios: la cadena de frío cuarentenario que exigen las normas fitosanitarias con relación a la naranja, el producto debe esperar por un período de 15 días en un proceso de cuarentena
  • Alistamiento: empacar el producto en las condiciones adecuadas, cajas de cartón, con estibas bien conformadas
  • Transporte interno: seleccionar una empresa de transporte de vehículos refrigerados que permita mantener la temperatura del producto desde el destino hasta la bodega refrigerada
  • Agente aduanero: Seleccionar agencia para realizar todos los trámites aduaneros que permita realizar la exportación ante las autoridades. Por último, una vez completados los trámites, programar la operación en el puerto
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“Tenemos que pensar en la reactivación inmediata como una causa común”: MacMaster

Bruce MacMaster, Presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (ANDI) es un total convencido de que la reactivación económica, tras el choque que representó la pandemia, es un imperativo para el sector industrial nacional, que se prepara para un reto que significará un esfuerzo de largo aliento.

Sostuvo en esta entrevista, especial para el Puerto de Barranquilla, que si bien 2020 se registró la peor caída de la economía en la historia del país y hubo sectores muy afectados, otros pudieron mantener su actividad y señalaron el camino de la recuperación y la resiliencia.

También habló acerca del reacomodo de las cadenas de suministro globales que se rompieron por cuenta de la pandemia y que ahora representan una oportunidad para el país por la vía del nearshoring. “Debemos estar muy atentos a los cambios y actuar rápidamente”, remarcó.

P: ¿Considera que sobrevivirá la recuperación industrial en medio de este persistente ambiente de pandemia?

R: Por supuesto. El trabajo del sector empresarial está orientado a la recuperación lo que lleva implícito el impulso de la economía, el empleo y los indicadores sociales.

Tenemos que pensar en la reactivación inmediata como una causa común, siendo conscientes de que a largo plazo se deben adoptar medidas para mantener una senda de crecimiento alto y sostenido.

Los empresarios tenemos la obligación de construir optimismo y el mejor futuro para el país, en esa medida siempre estamos planteando alternativas y salidas a los retos que se nos presentan. Desde estos preceptos hemos asumido la actual contingencia y fue así como empezamos a buscar soluciones desde el momento en que empezó la emergencia. Incluso en medio de las grandes dificultades se ha mantenido la innovación en las empresas, buscando nuevas oportunidades en unos mercados más dinámicos y con nuevas necesidades.

Hay que hacer un esfuerzo entre todos de autocuidado y protección, la actual situación nos debe hacer mucho más conscientes de la gran responsabilidad que debemos tener como ciudadanos.

P: ¿Cuáles han sido los sectores industriales más resilientes a esta crítica situación? ¿Los más afectados?

R: La afectación fue general, estamos hablando de que en 2020 se registró la peor caída de la economía en la historia del país y que perdimos entre 70 y 80 billones de pesos. Es el reflejo de un año en el que se produjo mucho menos pues buena parte de la economía tuvo que cerrar por tiempos prolongados con consecuencias en todos los sectores.

Cuando empezó la emergencia, los empresarios iniciaron un proceso de preparación en términos de protocolos para poder desarrollar las actividades con altos niveles de bioseguridad. Así lo hicieron las compañías de actividades relacionadas con la cadena de alimentos, servicios públicos, bancarios o de salud que siempre estuvieron operando.

Fueron estas empresas las que señalaron el camino para poder continuar abasteciendo de alimentos, productos y servicios a los colombianos. Posteriormente se fue dando la reapertura paulatina, primero a la infraestructura, la construcción y después a subsectores de la manufactura.

De acuerdo con la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta en 2020 la producción disminuyó en -8,4% y las ventas totales el -7,6%. En el consolidado del año los sectores industriales más resilientes fueron el de sustancias y productos químicos, alimentos y el de pulpa, papel y cartón. Los que recibieron el mayor impacto fueron el textil y confección, el de productos de hierro y acero, la producción de minerales no metálicos y la cadena automotriz.

P: Hay empresarios y promotores de inversiones que han visto una clara oportunidad en el nearshoring. ¿Lo ve usted así?

R: Las cadenas de suministro en el mundo se están re-acomodando, una tendencia que se ha acelerado por cuenta de la pandemia y la guerra comercial entre Estados Unidos y China.  En ese sentido, el nearshoring representa una oportunidad importante para Colombia de atraer inversión.

La atracción de inversión es una tarea prioritaria para el país. Para lograrlo se requiere elevar la competitividad para que el sector privado ponga su atención en nuestro país; existe una competencia con otras naciones de la región que tienen el mismo interés y Colombia no se puede quedar atrás.

P: ¿Considera que los empresarios colombianos están listos para esta suerte  de globalización que parece venirse en esta nueva normalidad?

R: Colombia tiene experiencia en diferentes sectores exportando cada vez más y con productos de valor agregado. Hay que seguir profundizando este trabajo, aprovechar la experiencia adquirida y las oportunidades que una situación como la actual puede ofrecer.

Adicionalmente, se debe destacar que hay una serie de multilatinas con presencia importante en otros países que dan cuenta de esa capacidad de expandirse y adaptarse a nivel local.

P: ¿Cuáles cree que son otras oportunidades que se abren para los empresarios, en especial exportadores e importadores, con la post pandemia aún en el horizonte?

R: El mundo cambió y el comercio internacional se está reconfigurando. Por lo mismo es un momento de grandes oportunidades, debemos estar muy atentos a los cambios y actuar rápidamente. En esto debemos tener un trabajo muy coordinado entre gobierno y sector privado.

De otra parte, hay que seguir trabajando en fortalecer y diversificar nuestra canasta productiva que nos permita producir y exportar bienes y servicios. La ANDI ha insistido en que el país debe crear las condiciones para desarrollar industrias y sectores no tradicionales, que además permitan fortalecer la base de creación de empleo y formalización.

Como sociedad debemos concentrar esfuerzos en este objetivo teniendo en cuenta que resultados como los de las exportaciones y la balanza cambiaria son el más elocuente síntoma del inmenso reto que tenemos.

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Barranquilla se reactiva y busca más inversión: Esta es su estrategia

Barranquilla, pese a que aún no termina la pandemia, mantiene su vigorosa consolidación como uno de los principales enclaves de la recuperación económica en Colombia en materia de empleo, crecimiento del PIB y participación en las dinámicas de comercio internacional.

Hay expectativas halagüeñas. La Cepal estima que Colombia, tras esta dura época, repuntará su crecimiento económico en 7,5% en 2021, mientras que la Reforma Tributaria presentada por el Gobierno Nacional y recién aprobada por el Legislativo espera retomar la senda de la reducción de la pobreza para que esté en menos de 35% en 2023.

En el plano local, las cifras en el sector portuario también se mueven positivamente. Cifras de Asoportuaria muestran que en el primer semestre de 2021 se registraron 5 millones de toneladas de carga movilizada en la zona portuaria de Barranquilla, lo que evidenció ya un crecimiento del 0,4% respecto al mismo período de 2020.

Asimismo, la tasa de desempleo de Barranquilla y su Área Metropolitana se sitúa en 11,8% para el trimestre mayo-julio de 2021, situándose por debajo del promedio de las 23 principales ciudades, que fue del 14,3%, lo que da cuenta de la reactivación de la ciudad y la recuperación de 124.000 empleos.

Ese impulso, junto con las ventajas particulares de esta capital, como su ubicación, buenas cifras macroeconómicas generales y un mejoramiento paulatino de las condiciones del canal de acceso a la zona portuaria, permiten que Barranquilla mantenga el interés como polo de inversión para las empresas que desean llegar al país.

A ello se suman beneficios tributarios locales, como exenciones del Impuesto Predial e ICA que van desde el 60 al 100% mediante el decreto 0119 de 2019 expedido por la Alcaldía Distrital, que cobija a empresas que deseen invertir en sectores como vivienda, educación e industria en las zonas de expansión.

Nearshoring

Entretanto, el país y la ciudad, de la mano de las agencias de promoción nacional y local, le han apostado al nearshoring, en el que han visto una oportunidad tras la pandemia, pues las multinacionales han aprendido dos lecciones: en primer lugar sus centros de producción no podían ubicarse únicamente en China, ya que tras el colapso de este gigante los primeros meses de la pandemia los afectos en el comercio a nivel mundial fueron arrasadores y segundo ahora las cadenas de producción deben ser menos largas.

Como consecuencia, buscan la relocalización de sus centros de producción para estar más cerca de sus consumidores, lo que implica tránsitos más cortos y por ende, costos menores en materia de gastos logísticos.

Dada su localización estratégica, mano de obra calificada y vocación industrial exportadora, Barranquilla y el Atlántico se sitúan como una de las regiones con mayor potencial para posicionarse como un territorio idóneo para el nearshoring.

ProBarranquilla, en alianza con ProColombia, la Embajada de Colombia en Estados Unidos, la firma consultora Araujo Ibarra, la Cámara de Comercio Colombo-Americana, la Alcaldía de Barranquilla, la Gobernación del Atlántico y la ANDI, adelanta esta estratégica ofensiva comercial.

Es una labor que ya rinde frutos, como la llegada de la empresa Kannoa, que se relocalizó con éxito trasladando sus operaciones desde China a la Zona Franca La Cayena. “Esta empresa tiene como actividad la producción de muebles exteriores, con acabados a mano y en 2019 llegó con una inversión de USD 3 millones”,  recalcó la agencia de promoción de la ciudad.

Más proyectos

Asimismo, para este año ProBarranquilla mantiene su enfoque en aspectos tales como la retención de inversiones, fundamental para poder apoyar a las empresas que ya se han establecido en este territorio, para que continúen ampliando sus operaciones y aportando al proceso de reactivación económica local.

En lo que va del 2021, ha tenido lugar el arranque de operaciones de 15 proyectos de inversión, de los cuales se destacan 12 nuevas compañías que trasladaron sus operaciones al departamento del Atlántico.

“Del sector industrial, vale destacar el proyecto industrial de Waston Colombia, joint-venture entre la empresa barranquillera Todo Ortopédico y la empresa china Waston Medical, quienes decidieron instalar una planta de USD 5 millones dedicada al ensamble de dispositivos médicos de ortopedia y osteosíntesis”.

En cuanto al sector servicios, en el área de las telecomunicaciones, ProBarranquilla destaca la llegada del operador de telefonía móvil WOM al departamento, con una inversión de 20 millones de dólares representada en la instalación de 151 estaciones de red y al menos 12 locales comerciales.

Por otra parte, la plataforma Habi inició operaciones en el mercado de vivienda usada. Habi cuenta con el respaldo de la firma de inversión estadounidense, Tiger Global Management, y tiene contemplado llevar a cabo proyectos de inversión por un valor cercano a los USD 4 millones.

Hay también proyectos en ejecución que aún no han entrado en operación en el Atlántico, entre los que la agencia destaca el centro comercial Alegra, el parque Caribe Aventura y un nuevo hotel de la cadena internacional Marriott.

En resumen, ProBarranquilla cuenta ya con la instalación o ampliación de 24 proyectos, de los cuales el 67% son nuevos. “Cabe resaltar que la llegada de estos proyectos se traduce en un monto de inversión de 233 millones de dólares y la generación de 4.402 empleos”, manifestó.

Entre los sectores de la economía más beneficiados por esta dinámica están los sectores de industria, comercio y servicios. La industria de BPO (Business Process Outsourcing) por ejemplo, es un sector que continúa llegando con inversiones representativas que impactan la economía local y la generación de empleo y ejemplo de ello es Teleperformance.

También destacan  empresas como Ternium, en el sector de la industria metalmecánica; Hada en el de productos de aseo y cuidado corporal, y del hogar e institucional; o CasaIdeas, en el de diseño y decoración.

Articulación

Para ProBarranquilla es clave que se siga fortaleciendo la sinergia entre los sectores público y privado en el distrito y el departamento, ante todo para garantizar la llegada a este destino de capitales productivos, para lo cual es primordial “entender tanto la necesidad del inversionista como los proyectos de nuestros gobiernos” para así garantizar su sostenibilidad.

“El trabajo de promoción de territorio y atracción de inversiones no se puede hacer sin articular a todos los dolientes de este departamento, es por ello que en estrategias como la del nearshoring trabajamos juntos por este frente, así como lo hacemos en el frente promoción de nuestras ventajas competitivas como lo hacemos con Ven Vive Barranquilla, Vive Atlántico”, afirmó ProBarranquilla.

Sobre el balance post-pandemia y perspectivas de crecimiento a mediano plazo, la agencia aseguró entender “de primera mano” que su labor es fundamental para el proceso de reactivación económica. “Por ello, hemos adaptado rápidamente nuestro accionar con el fin de convertir esta nueva realidad en muchas más oportunidades de inversión”, manifestó.

Por último, recalcan la importancia de reconocer cuáles son las potencialidades que pueden conducir a la diversificación de las exportaciones de materias primas, así como pueden permitir atraer inversión extranjera a la ciudad: “En el 2020 trabajamos en la reestructuración de nuestra estrategia de entidad e identificamos potencialidades que nos permiten responder a la demanda de los inversionistas y del territorio”.

Uno de los cambios que surgieron fue la creación de una nueva área llamada ‘agenda intersectorial de territorio’ que permite poner sobre la mesa, temáticas de ciudad que son de gran importancia para el inversionista instalado y en proceso de instalación, así como ayudar a potencializar las ventajas competitivas locales.

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Así va el TLC de Colombia con Israel, el país de la ‘cuarta revolución’

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia e Israel, que entró en vigencia –en plena pandemia– el 11 de agosto de 2020, goza de buena salud. Tras una aprobación legislativa que tomó casi siete años, las firmas –vía teleconferencia– del presidente Iván Duque y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu dieron luz verde al primer acuerdo comercial colombiano con una nación de Oriente Medio.

El documento estipula que unos 7.000 productos, el 99% de las exportaciones industriales colombianas, entran libres de arancel, mientras el 1% restante se liberará gradualmente hasta el 2025. Por su parte, el 97% de los productos agropecuarios y agroindustriales ingresa sin arancel y el 3% lo hará en un plazo de cinco años.

Hay múltiples oportunidades en Israel, un país joven en términos de su población, donde las nuevas familias están buscando, por ejemplo, muebles y todo lo relacionado con productos para el hogar. Aunque es un mercado pequeño con 9 millones de habitantes según el Banco Mundial, el ingreso per cápita de la población es alto [47.000 dólares en 2021 estima el FMI] y valora la calidad de los productos”, señalaron desde ProColombia.

Los flujos de inversión entre ambos países, que llevan 63 años de estrechas relaciones, alcanzaron entre el año 2002 y el primer trimestre de 2020 (antes de la pandemia), un total de 57 millones de dólares, representados principalmente en sectores como el transporte, comercio y agropecuario, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit). 

Entre los propósitos que motivaron la firma del tratado estuvo diversificar las exportaciones, dándole prioridad a las que no son minero-energéticas y con valor agregado, que si bien están aún concentradas en carbón.

Entre los años 2010 y 2019, las ventas desde Colombia hacia Israel arrojaron un promedio de US $408 millones de dólares. Sólo en 2019, las exportaciones a ese país alcanzaron 366 millones de dólares, de los que un 8% fueron bienes no mineros. A corte de junio de 2020, según el DANE, este mismo rubro representó los 197 millones de dólares en ventas, lo que refleja un aumento del 18% respecto al primer semestre de 2019. 

“En agro, aunque es un destino con conocimientos muy avanzados en este sector, hay grandes posibilidades para Colombia en productos como piña fresca, algunos lácteos y confitería, entre otros”, afirmó ProColombia. 

La certificación Kosher –añadió– puede abrir caminos en mercados alrededor del mundo “con una población flotante en otros países. Incluso esa certificación es muy bien valorada en materia de salud y nutrición, como si fuera un producto orgánico, interesando también a compradores no judíos”

Oportunidades

Nir Adam Sella, jefe de la Misión Económica de Israel para Colombia, hizo un balance del tratado comercial firmado entre ambas naciones a casi un año de su entrada en vigencia. “El tiempo transcurrido [7 años] no cambió el hecho de que el TLC establecido entre ambos países deje de ser moderno”, manifestó el diplomático.

“Por el contrario –recalcó–, se trata del modelo más avanzado que Israel ha tenido con cualquier otro país del mundo, dado que contiene no sólo reducciones de costos tarifarios, sino otros capítulos tales como la liberalización del comercio en servicios, el procuramiento del Gobierno y un tercer capítulo de inversión”

El representante afirmó que su país ya es considerado un segundo Silicon Valley, debido al volcamiento de su desarrollo económico hacia la tecnología. Así, el acuerdo comercial entre los dos países representa tres ejes de oportunidad para los importadores colombianos: 

  • Soluciones tecnológicas: acceso más amplio hacia la mayor parte del catálogo de tecnologías actualizadas desde Israel, como ciberseguridad, fintech, ciudades inteligentes (smart cities), agrotecnología, foodtech, tecnologías del agua, y, en general, el tech de cada sector. Estas herramientas permiten a compañías colombianas contribuir en la transformación del país en un hub regional y una ubicación atractiva para el nearshoring.
  • Agricultura: las compañías colombianas pueden recibir acceso por parte de Israel hacia muchas soluciones relevantes como siembra de semillas, plantas, control biológico de los cultivos, soluciones para el ganado y cría de animales, pasando por soluciones en lo referente al control del cambio climático y de emisiones del efecto invernadero, agricultura de precisión y agricultura inteligente. Esto puede ayudar a los agricultores colombianos a competir mejor en los mercados globales, con mejor rendimiento de los cultivos.
  • Productos tradicionales israelíes: están incluidos tanto los vinos israelíes, frutas como los dátiles medjool, productos alimenticios especiales, cosméticos, así como productos para el hogar, la familia, bricolaje y mascotas.

Sella también destacó la adaptación de la tecnología Israelí a la búsqueda de soluciones en el campo sanitario. “Yo veo que la pandemia representa una oportunidad para los proveedores de productos sanitarios, clínicas y hospitales de Colombia para evolucionar hacia lo digital con Israel como aliado”. afirmó

Este abanico de productos incluye soluciones relacionadas al covid-19 como pruebas rápidas, pruebas de cribado, equipos de protección para el personal sanitario, plataformas para el control del covid en negocios y localidades, entre otros. La industria israelí, incluso, priorizó las exportaciones hacia docenas de países de cientos de unidades de ventiladores y soluciones para generar oxígeno. 

Por último, el jefe de la Misión Económica israleí aseguró que tanto su dependencia como la Embajada de Israel en Bogotá, estarán a disposición de las compañías colombianas interesadas en buscar oportunidades de negocio en su país, para intentar ayudarles a encontrar los mejores aliados comerciales de cara a sus necesidades comerciales.

Para ello es importante resaltar el incremento de los canales de comunicación digitales que ha dejado la pandemia. “Dado el contexto de la pandemia –puntualizó–, yo creo que este es el momento indicado para hacer negocios a través de plataformas como Zoom/Teams, y de avanzar en las negociaciones aún sin que estas requieran de reuniones presenciales. […] La pandemia nos ha enseñado a hacer negocios de manera virtual”

Cuarta revolución

Este acuerdo, además de abrirle las puertas a Colombia en el mercado de Oriente Medio, le permite al país recibir sin arancel productos que, según manifestó el presidente Iván Duque durante la firma en agosto de 2020, le permitirán al país ingresar en la “cuarta revolución industrial”.

Temas como la inteligencia artificial, el incremento de la productividad por hectárea, la robótica, o la aplicación de tecnologías de precisión a distintos sectores, así como los sistemas computarizados de riego para la agricultura, un hito en el que Israel se ha sobrepuesto a condiciones como la escasez de recursos hídricos y de tierra cultivable. 

Para el exministro de Comercio José Manuel Restrepo (hoy en la cartera de Hacienda), los sectores beneficiados por el TLC en el país son agricultura, telecomunicaciones, salud pública, innovación, biotecnología y desarrollo de tecnologías ambientales. 

“Pensando en nuestros emprendedores – agregó–, hemos tomado la decisión de hacer una alianza con este país que es referente mundial para el crecimiento de las denominadas startups. Israel es reconocido por sus políticas y prácticas innovadoras que lo posicionan entre los rankings globales de innovación (puesto 10) y competitividad (puesto 20)”.

Restrepo también aseguró que el tratado, más allá de representar un gravamen más bajo en materia de comercio de bienes y servicios entre ambos países, también “nos facilitará la puesta en marcha de proyectos de cooperación en áreas como el desarrollo tecnificado de la agricultura, telecomunicaciones, salud pública, innovación, biotecnología y desarrollo de tecnologías ambientales”.

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Consejos prácticos de exportadores reales

Tras un año de pandemia y de cifras a la baja, las exportaciones colombianas comenzaron a reaccionar en febrero de 2021. Según el DANE, las ventas al exterior por 2.944,7 millones de dólares en ese mes reflejaron un alza de 0,04% por primera vez en 13 meses.

Marzo pareció consolidar esa posición con un halagüeño saldo exportador de 3.326,6 millones de dólares, registrando un crecimiento de 36,4% al compararlo con el mismo mes del 2020, alcanzando los niveles de pre pandemia.

Las exportaciones en abril, por su parte, reportaron un valor de 2.914,7 millones de dólares y reflejaron un aumento del 56,3% de las mismas respecto a abril de 2020, el primer mes de cuarentena nacional. El crecimiento en ese mes estuvo reflejado por un aumento del 63,4% de las ventas al exterior en el grupo de combustibles y productos de industrias extractivas. 

La recuperación de los mercados globales ha estado marcada en el primer trimestre del año por aspectos como la aceleración del ritmo de vacunación tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea, dos de los principales socios comerciales de Colombia y el aparente control de la coronavirus en otro socio clave: China.

En el caso colombiano, las dinámicas fueron divergentes, pues mientras en febrero tuvo más peso el comercio de manufacturas con 22% del total y un incremento de 14,4%, en marzo las exportaciones repuntaron por la participación de 42,3% y el crecimiento de 43,9% de combustibles, tendencia que se repitió en abril.

Estas cifras ponen de nuevo sobre la mesa el tema de la búsqueda de nuevas oportunidades para los empresarios colombianos en el exterior, quienes saben que necesitan diversificar, pero a su vez, que cuentan con productos de calidad que pueden ser apetecidos en  el mundo.

Conversamos con dos exportadores reales que están emprendiendo este camino sobre cuáles son sus aprendizajes hasta el momento, esto fue lo que nos contaron:

Producto ‘exclusivo’

Un ejemplo de diversificación es la firma Laura González SAS, que exporta desde Colombia –vía Puerto de Barranquilla– un material denominado asfaltita, un hidrocarburo que se forma a partir del petróleo crudo en la corteza terrestre y que tiene variados usos, como aditivo para estabilizar de perforaciones de petroleras, o insumo de pavimentos, pinturas, colores, tintas y betunes para calzado. 

La empresaria inició su operación de exportación al sector petrolero de Estados Unidos en 2011, en un exigente mercado casi que monopolizado por la denominada gilsonita, que es la misma asfaltita, pero que fue llamada así por Samuel H. Gilson, el primer comercializador del producto en ese país.

Al principio fue muy difícil que nos creyeran que nosotros también teníamos gilsonita, que es una marca registrada de American Gilsonite. El problema era que nos tocaba llamarla asfaltita, que es el nombre químico”, dijo González.

Ese encomiable logro, que implicó un largo tiempo de tocar puertas e intentar convencer a posibles compradores, de alguna manera se vio empañado: “Allá sólo teníamos un cliente y, la verdad, cometimos un error: firmamos un contrato de exclusividad. Duramos dos años trabajando con ellos, pero no le podíamos vender a nadie más”, manifestó la empresaria.

Lección aprendida

Su próximo paso fue iniciar en firme el proceso de diversificación de sus destinos. Para ello fue imprescindible convencer a sus clientes de hacer análisis detallados que comparan el producto de EE.UU. y el colombiano, lo que dejó resultados significativos que beneficiaron la sostenibilidad de las ventas al extranjero del producto nacional.

Concluyeron que ambos tienen características muy similares y eso nos ayudó a que nuestros compradores supieran que sí era el producto que necesitaban”, resaltó. Con esa presentación, Laura vende su producto a firmas petroleras de siete países, en tres continentes.

Parte de la estrategia también fue seguirle apuntando constantemente a esos destinos y esos clientes internacionales que pueden representar buenos negocios. De ahí que una de las maneras sea hacer presencia en ferias especializadas. Hoy, pese a la virtualidad, aún son espacios donde hay muchos contactos. Pero en caso de que no sea posible, una llamada o un correo electrónico siempre podrán dar una mano.

“Hace unos tres años queríamos participar en una feria en el Medio Oriente y nos salía costosísimo. Si uno no tiene el dinero, puede buscar quiénes son los que van a participar y escribirles al menos un correo”, aconsejó Laura, quien reveló que uno de sus mejores compradores extranjeros lo consiguió así. 

La empresaria contó también que debe insistirse en las bondades del producto y explicar claramente los tiempos de la logística. En suma, “es cuestión de persistir con el cliente hasta que tome la decisión y eso a veces no es sencillo”.

Ñame para el mundo

Iván Ovalle y Ronald Castellanos son los socios de Fresh Nature Col, firma dedicada a la exportación de ñame cultivado en subregiones como el sur de Bolívar. El éxito de la compañía –casi que su marca distintiva– se basa en el control total de la cadena logística, que va desde que el campesino entrega el producto hasta que el comprador lo recibe en su bodega en el extranjero.

“Hay un punto álgido que identificamos desde el inicio: muchos de los exportadores se limitan a comprar solamente el producto final, es decir, ya maquilado y empacado. Pero a la hora de realizar ese tipo de operaciones, en la cadena de proceso, ya hay unos costos que definitivamente pasan factura. Eso te quita competitividad”, señaló Ovalle.

Añadió que sus competidores “no se dan a la tarea de llegar hasta el cultivador, y esa ha sido precisamente nuestra bandera. Dependiendo de la zona de donde sale el cultivo, generamos empleo en el proceso de la maquila y empaque de las cajas que se necesitan para exportar”.

La entrega al cliente, en este caso, es igual de cuidadosa, con el objeto de reducir pérdidas, devoluciones y ser más competitivos. Esta última fase se lleva a cabo por medio de una importadora que crearon en Estados Unidos, a través de la que entregan el producto al cliente directamente en su bodega

Más mercados

Ronald Castellanos, de Fresh Nature Col, señaló que el principal destino de su producto es Miami, punto que funciona como gran mercado del ñame que ingresa a esa zona de Estados Unidos, donde reside buena parte de la colonia latinoamericana.

Sin embargo, llegar allí tiene sus desventajas: “Como centro de acopio, vive saturado. Todos los exportadores –entre ellos los colombianos– pretendemos llevar el ñame allí, al punto de que una o dos veces al mes los precios se van al piso. Es cuando vienen las pérdidas, que además son en dólares”, algo que cobra mayor relevancia en un negocio cuya utilidad puede alcanzar el 20%.

De ahí su consejo: “La intención de aumentar las ventas al exterior o de que haya nuevos exportadores no es terminar todos en el mismo sitio. Debe ser de apropiarnos de lo que no se haya colonizado”. Pero tampoco se trata de llegar por llegar, siempre debe haber una sustentación de por qué se llega a ese mercado, recalca Castellanos.

El empresario narró la historia de un colega que llevó ñame a Europa, “lo hizo muy bien, el punto es que el producto llegó y pasado un mes y medio, sin hacerle seguimiento, no hubo posibilidad de enviar un segundo contenedor”. 

Ello implica añadir un ingrediente clave:los canales de comercialización que permiten llegar al cliente final. Los socios de Nature Fresh saben que hay colonias de latinos importantes en España y Francia, pero deben desentrañar quiénes son los comercializadores que les permitirán finalmente desembarcar en esos países.

“Para poder llevar el ñame a esos lugares, necesitamos más que exportar. Por el tema de la pandemia no hemos podido avanzar, pero nuestra intención es llegar con una logística muy precisa, para poder penetrar estos mercados. Hay que llevar el producto, dejarlo allá y hacerle el seguimiento continuo para crear ese hábito”, manifestó.

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El contenedor ideal para llevar mi carga

Pese al COVID-19, los vientos de reactivación ya soplan en varias partes del mundo. De ahí que en esta ‘nueva normalidad’ sea de crucial importancia usar de la mejor manera las herramientas para el transporte de carga, siendo la más representativa el mismo contenedor.

En nuestro artículo anterior, hablamos de los retos por la escasez de contenedores en el mundo, por lo que hoy la eficiencia en el uso de los mismos es la clave para la continuidad de la cadena logística.

Según Robinson Ochoa, ejecutivo de cuenta de Puerto de Barranquilla, los contenedores comerciales usualmente son de 20, 40 y 45 pies, medida que corresponde a lo largo del contenedor, que no solo son cerrados sino también los hay flat rack –que no tienen techo ni paredes laterales y se usan para cargas extradimensionadas–, open top –sin techo para elementos muy altos–, e isotanques –para transportar líquidos o gases–”.

“En el caso de carga seca, las cajas normales de 20 pies se usan para cargas pesadas como ladrillos, materiales de construcción, bobinas o láminas de acero, que pueden usar eficientemente la capacidad de un contenedor que si bien es más corto, pero que soporta mejor el peso, sin doblarse”, detalló.

Para carga de grandes volúmenes pero liviana, Ochoa recomienda el contenedor de 40 pies, que se usa, por ejemplo, para el transporte de toallas, rollos de tela, cajas de frutas o de alimentos ya procesados, dado que maximizan el cubicaje y no demandan mayor peso.

Por volumen, desde luego, el costo de transporte de una caja de 40 pies es más alto que una de 20. “Uno debe ser muy cuidadoso al elegir el tipo de contenedor, pensando en que el flete sea el más conveniente, esa diferencia en la longitud es importante para sacarle el mayor jugo posible”, destacó Ochoa.

El cubicaje, o la maximización de la capacidad del contenedor, dependen del producto. Ochoa explicó que en “una caja de 20 pies caben aproximadamente 33 mᵌ. Es clave que los productos se ajusten a las medidas de la caja, un factor importante en el momento de diseñar las cajas y empaques en los que irán los productos. Si no está ajustado, lo que puede irse en un solo contenedor deberá hacerlo en dos aumentando costos”.

Felipe Castro, responsable de la operación de la firma de logística Olinsa en Barranquilla, hizo hincapié en las necesidades de carga refrigerada, en una terminal portuaria que ya es referente para el país. Un ejemplo es el proceso de Cold Treatment que se le aplica a las naranjas que se exportan a Estados Unidos, “en el que la carga se queda monitoreada con sensores en el puerto de salida entre 15 y 20 días bajo unas condiciones designadas de baja temperatura, todo para evitar la llegada la mosca de la fruta a ese destino”.

Dijo Ochoa que ha visto incrementar las cargas de refrigerados y sostiene que el Cold Treatment pronto será aplicado a otros cítricos, a los aguacates y los arándanos, entre otros. “En Colombia debemos aprender de las cargas refrigeradas y, sobre todo, tener buenas prácticas para no romper la cadena de frío. Ello inicia en las fincas, pasa en el momento en que el productor decide cuándo se cortan las frutas del árbol, luego cuando se empaca y, una vez empacado, se llena el contenedor, que va hasta su destino final”.

Entre sus recomendaciones, Ochoa insistió en conservar la cadena de frío, así como definir el contenedor y la tecnología correcta para el producto a exportar, lo que implica aspectos como atmósferas controladas, ventilación o control de humedad, información que debe revisarse. Por parte –señaló– hay exportadores que creen que el contenedor es el que enfría la carga, cuando esta realmente ya debe venir fría o congelada.

“Otro aspecto a tener en cuenta son las buenas prácticas para el manejo y uso de los envases, empaques y embalajes. Las cajas, por ejemplo, deben tener orificios para que el calor pueda salir. Los plásticos deben tener determinados calibres para que el frío haga su trabajo. Los productos no pueden estar mojados ni sus empaques de cartón, porque puede generar moho y el consecuente rechazo de la carga en el destino”, puntualizó.

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El desafío de la escasez de contenedores

En marzo de 2020 la agencia Bloomberg ya había dado la alerta: “No hay suficientes contenedores para mantener el flujo del comercio mundial”, tituló. Para ese entonces el mundo llevaba sus primeras semanas en cuarentena a causa de la pandemia por el coronavirus, provocando una caída histórica en la demanda de bienes y servicios.

El comercio internacional, según estimó en enero pasado el Fondo Monetario Internacional (FMI), cayó 9,6% en 2020 (si bien para 2021 se espera un repunte de 8,1% y en 2022 de 6,3%). La Organización Mundial de Comercio (OMC) manifestó que la recuperación será lenta en el primer trimestre del año, mientras persistan las olas de contagios de COVID-19, en tanto avanza la vacunación.

Es en este contexto que una reducción en la disponibilidad de contenedores no hace sino agregar todavía más incertidumbre a la situación. Para Alain Eichmann, a cargo de la gestión comercial de las Verticales de Industria de Maersk en el Caribe, lo que han hecho las navieras es capotear desde el tercer trimestre de 2020 una caída comercial que ha implicado la disminución de tráfico en varias rutas, llegando a caídas de 40% o 50%.

“Hubo una reducción de flotas en ciertos corredores para ajustarse a la demanda del momento. Después, en el tercer trimestre, hubo una retoma de la demanda, que se disparó de manera inesperada, comenzando por Estados Unidos y luego Europa, básicamente por dos causas, la forma en que la gente estuvo comprando (e-commerce) y por los estímulos gubernamentales que hubo a mitad del año pasado”, manifestó.

Para Francisco Avilés, director en Barranquilla de la Asociación Nacional de Navieros y Agentes Marítimos (Asonav), puntualizó que esta situación de escasez de equipamiento se ha sentido con todo su rigor dedsde de diciembre de 2020 a partir de la fuerte recuperación de la economía china, que superó exitosamente los contagios por COVID-19.

Desde diciembre

“Eso hace que desde China se hayan empezado a mandar contenedores de modo que llegaron a superar a la oferta. En enero y febrero se acelera esta situación al verse que las exportaciones chinas empiezan a pagar primas adicionales por los contenedores. Para tener una idea del costo de transporte de bienes, los viajes de puertos chinos a los estadounidenses cuestan 10 veces más que la ruta inversa. Esto se traduce en que es mucho más rentable enviar contenedores vacíos hacia Oriente”, explicó el directivo gremial.

En el caso colombiano, según Eichmann, hay clientes que no pueden hacer reserva de contenedores de importación en el corto plazo. Antes se reservaba y se enviaba mercancía en una o dos semanas, que pasó a ser cuatro semanas. “Esto afectó las exportaciones hacia el tercer trimestre del año pasado, había compañías colombianas a la espera de contenedores para exportar”.

Muchos elementos más convergieron para hacer de esta situación una ‘tormenta perfecta’. El ejecutivo de Maersk explicó que uno de los efectos negativos que tuvo la pandemia fue la reducción de la oferta global de transporte terrestre. “De lo que hablamos es de camioneros en cuarentenas o contagiados por COVID-19”.

Algo similar ocurrió en las terminales portuarias, “pues cuando había un trabajador con síntomas, había que hacer el cerco de quienes lo rodeaban, con lo que enfrentaron un reto operacional, lo que se evidenció en las demoras: los barcos debieron esperar hasta 21 días en Australia para ser descargados, en Singapur –uno de los puertos más grandes del globo– hubo demoras de dos o tres días adicionales, o las demoras de hasta 10 días en los puertos el oeste de EE.UU.”.

Otra consecuencia de la situación fue el colapso de los sistemas de almacenamiento: muchas fábricas cerraron durante la pandemia y muchos de sus inventarios –ya fuera de producción o materias primas– no tenían cómo ser almacenados, lo que se tradujo en el uso de contenedores para este fin.

A esto se le sumaron los blank sailings desde Asia, o como se le conoce a la cancelación de la recalada en un puerto o el itinerario completo, que también ocasionó que muchos contenedores vacíos no regresaran a Asia para las exportaciones desde este continente.

Finalmente el comercio electrónico, que en el caso colombiano creció 40%, también colapsó las bodegas. “Eso hace que el tiempo de retorno de los contenedores aumente, porque si el almacenaje está lleno el contenedor no se puede descargar hasta que el inventario baje un poco y haya espacio para recibir nueva mercancía”, dijo Eichmann.

Cuello de botella

Sin embargo en los últimos meses la situación cambió. Avilés manifestó que las líneas navieras, para estimular la recolección de los contenedores vacíos, han reducido los días libres que normalmente se tienen para devolverlos. “Antes podíamos estar hablando de 10, 12, 15 días, hoy en día los días libres entre 5 y 7 días para recolectar las cajas. Entonces, las empresas no tienen el tiempo suficiente para hacer una operación de cargue y prefieren devolver los contenedores vacíos, evitando así pagar sobrecostos por detenciones”:

Otros elementos también presionaron el transporte marítimo, como la caída de hasta 40% en la construcción de contenedores nuevos en el primer semestre de 2020, así como la cancelación de los vuelos de pasajeros, responsables de la gran mayoría del movimiento de la carga aérea global. Las cifras son impactantes. De acuerdo con The Economist Intelligence Unit, en el tercer trimestre del 2020 el impacto en las cadenas de suministro de retails en EE.UU. fue del 94%, 75% en Europa y 78% en Asia-Pacífico.

Avilés, indicó que todo esto ha hecho que se incremente rápidamente la devolución de contenedores vacíos hacia Asia y generó la escasez de contenedores tanto en Occidente. “Esto significó que los países productores de materias primas y alimentos no pueden enviar sus productos. Lo estamos viendo en Colombia, que con un fuerte incremento en producción de aguacate, naranjas y flores presenta retrasos en entregas al exterior”.

Además, se han incrementado los fletes marítimos de contenedores y eso puede resultar en el corto plazo en aumento de precio de alimentos “El costo de la lenteja importada desde Canadá se incrementó casi tres veces entre diciembre y febrero de este año”, calculó el directivo de Asonav, que alertó de que las aportaciones de alimentos cayeron entre 15% y 20% en enero de 2021. “Si esto sigue así, en un periodo de dos a tres meses vamos a estar expuestos a una escasez de alimentos en países consumidores”.

Acciones y perspectiva

¿Qué hacer? Hay varias posibles soluciones, que requieren algo de creatividad y de flexibilidad. Entre las acciones que recomienda Avilés están identificar rutas de exportación a mercados cercanos y menos expuestos, identificar nuevos transportes como buques graneleros o multipropósito, férreo o barcazas. Además, planear muy bien la logística para prever posibles retrasos, de la mano de una constante revisión de los costos. Finalmente, revisar y renegociar los contratos con clientes y proveedores, por la actual situación que está afectando a todos a globalmente y podría considerarse de fuerza mayor.

Las navieras, por su parte, también han tomado medidas. Eichmann, de Maersk, detalló que ellos compraron o arrendaron todos los contenedores que encontraron en el mercado, para ofrecer a los clientes alternativas, no solo de 40 pies, sino también contenedores refrigerados no operativos (NOR) de 20 pies.

Así mismo, no se dieron de baja contenedores que ya hubiesen cumplido su ciclo de vida y, pese al elevado costo, se prefirió repararlos. “Sacamos todos los barcos de nuestra flota e hicimos charters con naves adicionales para la capacidad que se necesitaba”, recalcó el ejecutivo. Con este tipo de medidas, las navieras lograron aumentar la capacidad de transporte marítimo transpacífico en 26% a finales de 2020 frente a 2019, el más alto de la historia.

Para Eichmann, la reactivación de los vuelos de pasajeros le quita presión al mercado de carga marítimo. La recuperación de la oferta, no obstante, “ha sido lenta y esperamos que se normalice hacia finales de junio de 2021 y que sea un 6% por encima del 2019”.

Avilés pronostica, por su parte, que hay que pensar en que para finales de 2021 la mayoría de la población estadounidense como europea va a estar vacunada, según proyecciones. “Esto va acelerar la producción de estos países y veremos una recuperación en la exportación y la demanda de estos alimentos. Seguramente esto va a hacer que la demanda por los fletes marítimos empiece a competir con la de China, y de darse esta situación estaremos viendo el mismo nivel alto precios”.

Hay cosas que llegaron para quedarse. “El COVID-19 –destacó Eichmann– ha acelerado la revolución digital en logística de una manera increíble. El cambio en las costumbres de los consumidores y de la logística han hecho un cambio importante en la forma en cómo se utiliza la tecnología. Cada vez la visibilidad es más importante. Saber exactamente dónde está su carga, cómo está, poder anticipar si un proveedor no entregó una referencia específica, ayudan a tener un mayor control de la cadena de abastecimiento”.

De hecho –expuso– se están rebatiendo conceptos como el Just in time, lo que no funcionó muy bien en esta contingencia por tener cadenas muy largas. En cambio los centros regionales de distribución están tomando cada vez más fuerza, tener inventario en un sitio intermedio cobra sentido. “Seguramente traer los materiales de China es más barato, pero si tiene dificultades para traer la carga es bueno tener opciones”, indicó.

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¿Quién es quién en la cadena logística?

[vc_row][vc_column][vc_column_text]La logística, según la define la guía sobre la materia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es el conjunto “de actividades y procesos necesarios para asegurar la entrega de mercancía a su cliente final” e involucra “el proceso de transportar los bienes desde el lugar de su producción hasta el punto en que el producto es comercializado o entregado al consumidor final”.[/vc_column_text][vc_column_text]Visto así, la logística incluye procesos como planificación de volúmenes, así como de la red de orígenes y destinos (flujos de carga); consolidación y desconsolidación; almacenaje; organización del transporte; e inspección y pago de aduanas; entre otros. Parece complejo, pero en realidad este manejo especializado de mercancías ha garantizado que lleguen a su destinatario a lo largo de las últimas décadas.[/vc_column_text][vc_column_text]Para Luis Fernando Cabrera, Secretario General de Puerto de Barranquilla, hablar de los actores de la cadena logística implica “remitirse al esquema básico de comercio internacional que presupone la producción de un bien y su adquisición al final”. Partiendo de esta premisa pueden identificarse los siguientes actores de la cadena logística portuaria, atendiendo la siguiente división:[/vc_column_text][vc_column_text]

  1. 1. Según la propiedad de las mercancías: existe el Importador, el exportador, y el consignatario o destinatario.
  2. 2. Según el transporte: el armador, el agente naviero, el agente marítimo, empresas de transporte terrestre, o fluvial.
  3. 3. Según la autoridad: la DIAN, la Superintendencia de Transportes, ICA, Invima y la Policía Antinarcóticos.
  4. 4. Según lugar de entrada y salida de mercancía: terminales portuarias habilitadas para comercio exterior y terminales portuarias no habilitadas para comercio exterior (o puertos de cabotaje).

[/vc_column_text][vc_column_text]El importador es la persona natural o jurídica que ingresa al país un producto fabricado en el extranjero. El exportador en cambio, es la persona natural o jurídica que envía un producto de origen colombiano fuera del Territorio Aduanero Nacional.[/vc_column_text][vc_column_text]Por su parte el consignatario o destinatario, es la persona natural o jurídica a quien un vendedor del exterior remite el producto que adquiere estableciéndose tal calidad en el documento denominado conocimiento de embarque (Bill of Landing en inglés o BL).[/vc_column_text][vc_column_text]Frente al transporte existen también varios actores: el armador, es la persona natural o jurídica que funge como propietario del buque o motonave y tiene la facultad de nombrar al capitán del mismo. El agente naviero, por su parte, es quien representa al armador y al buque en tierra firme y ante el puerto para la atención de las de la nave y su tripulación.[/vc_column_text][vc_column_text]El agente de aduanas es la empresa contratada por el usuario aduanero – ya sea importador o exportador – para que, por un lado, lo represente ante las autoridades aduaneras locales y por el otro, asesore en materia de trámites, procedimientos y en general frente al desarrollo de la operación de comercio exterior. Los transportadores, en general, son empresas autorizadas por el Estado para prestar el servicio de transporte de carga utilizando los nodos terrestre, marítimo, fluvial, aéreo o carretero.[/vc_column_text][vc_column_text]Refiriéndonos a las autoridades, la DIAN es la principal autoridad del comercio exterior. Esta entidad es la encargada de velar por el cumplimiento de los requisitos exigidos por la ley para importar y exportar productos por los puertos de llegada/salida del país.[/vc_column_text][vc_column_text]Por último, en cuanto a comercio exterior marítimo, uno de los eslabones más importantes de la cadena son los terminales portuarios –mal llamados puertos– una infraestructura que se destina al transporte de pasajeros y de mercancías que se importan o exportan para su comercialización. La acepción de puerto corresponde a la circunscripción geográfica donde se ubican los terminales. De hecho, Barranquilla es una ciudad puerto.[/vc_column_text][vc_column_text]Jorge García, de Puerto de Barranquilla, expuso linealmente cómo se integran los diferentes actores en un movimiento de carga marítima. “Una vez el vendedor ha ubicado la naviera y el destino portuario más adecuado para su carga, procede a hacer una reserva en esa compañía marítima y le asigna un contenedor, ya sea este de 20 o de 40 pies, en el caso de la carga contenerizada”.[/vc_column_text][vc_column_text]Es en ese momento que el cliente procede a contactar a una agencia de aduanas, que a su vez contacta a un transportador para que realice el retiro de un contenedor vacío y lo lleve hasta sus instalaciones. “Ese mismo agente debe tener un poder amplio y suficiente para representar a su cliente ante la aduana y el puerto, y se encarga de los trámites y de la trazabilidad del contenedor”.[/vc_column_text][vc_column_text]El Puerto de Barranquilla, le ofrece la opción a sus clientes de acceder a los servicios de plataforma logística, gracias a los cuales el cliente trae su carga suelta y hace el llenado en las instalaciones de la terminal, al tiempo que efectúa la inspección antinarcóticos y se ahorra un paso de la cadena. Una vez entra el contenedor cargado, pasa el módulo de llenos de la línea marítima y está listo para ser exportado.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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¿Qué oportunidades tiene Colombia tras la pandemia?

[vc_row][vc_column][vc_column_text]El comercio internacional de cara a la pospandemia trae consigo cuantiosos retos, de los cuales sobresalen puntualmente dos: evitar que el riesgo de contagio aumente, mitigando posibles rebrotes, y orientar la capacidad institucional de los gobiernos en minimizar los daños que ocasionó la parálisis del aparato productivo.

A la espera de una posible vacuna, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo ha enfocado sus estrategias alrededor del concepto de nearshoring, que consiste en convencer a las multinacionales que reorganicen sus cadenas de suministro para que se relocalicen en un país como Colombia, que brinde todas las garantías para su desarrollo.

Al respecto, el ministro José Manuel Restrepo afirmó que, de 596 empresas segmentadas para hacer parte del proceso, 50 están interesadas en relocalizarse en el país, distribuidas en sectores como la agroindustria, construcción, agroquímicos, ciencias de la vida, tecnologías de la información, metalmecánico y energía.

De igual manera, Procolombia aseguró que en este momento existen 3.526 compradores de 57 países interesados en invertir para alcanzar el objetivo de 9.600 millones de dólares en exportaciones no minero-energéticas al finalizar el 2020. El rubro de cadena de suministros representó el 66,1% de las exportaciones nacionales en el consolidado del 2019, según el DANE.

El plan busca diversificar las exportaciones hacia otros rubros, como el comercio electrónico y servicios basados en el conocimiento, teniendo como ejes, la generación de empleo, el crecimiento de la economía y la productividad.

“Primero hicimos un análisis del contexto actual para identificar las oportunidades comerciales y definimos un plan de acción con total claridad sobre los sectores en los que se debe enfocar el país para exportar, a qué mercados y compradores, y a través de qué canales”, aseguró la presidenta de Procolombia, Flavia Santoro.

Por su parte, el presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz Molina, aseguró que la pandemia ha traído consigo una crisis que ha generado una desaceleración de la economía y del comercio mundial, pero también oportunidades para Colombia de cara a fortalecer sus lazos comerciales con países de la región.

“La OMC estima que en este 2020, el comercio mundial puede caer entre un 13 y un 32%. Ya Colombia ha mostrado sus cifras. Mientras en abril, nuestras exportaciones cayeron un 52%, en mayo hicieron lo propio con un 40%, en junio 26%, y en julio un 21%. Si usted ve, hemos ido recuperándonos, y yo creo que esta pandemia también ofrece oportunidades”, aseveró el dirigente.

También habló de la oportunidad que la coyuntura ofrece para diversificar la canasta exportadora, en línea con las estrategias de Procolombia y MinCit. “Si bien se han venido debilitando las cadenas globales de valor, se han empezado a fortalecer las regionales. Esto, para Colombia, cercano geográficamente a los Estados Unidos, representa una oportunidad para atraer inversión e igualmente para fortalecer esas cadenas regionales que tenemos con nuestros vecinos”, añadió.

El planteamiento coincide con la visión del director de la ANDI Atlántico-Magdalena, Alberto Vives, quien indicó que el éxito del país en materia de comercio exterior durante la pandemia radica en la relocalización, intentando explotar las ventajas geográficas de Barranquilla y el Atlántico.

“Desde la ANDI promovimos, desde marzo, que Barranquilla atrajera oportunidades de nearshoring. Ha habido unas cuatro o cinco reuniones con personal de la embajada de EE.UU., con presencia del alcalde Jaime Pumarejo y la gobernadora Elsa Noguera”, reveló el líder gremial, que ve fortalezas en el sector de alimentos.

Dentro de esa estrategia de relocalización, Vives añadió que existe un principio de oportunidad para atraer a las empresas extranjeras, lo que requiere de una política de fomento a la inversión. “Tenemos que pensar en empresas, no para que atiendan el mercado nacional, sino para que se localicen en Barranquilla y el Atlántico para exportar a EE.UU., Centroamérica, Canadá, México y Europa”, puntualizó.

En lo local, Probarranquilla destaca que la capital de Atlántico ya tiene un recorrido como sede de empresas exportadoras: un ejemplo es el de empresas multinacionales de agroquímicos como Uniphos Plant Limited Colombia (India), Bayer Cropscience (Alemania), Adama (Israel, adquirida por el grupo de origen chino ChemChina), Dow Química de Colombia (Estados Unidos), que exportan desde Barranquilla a mercados de cuatro continentes.

Sobresale también que el Atlántico en análisis elaborado para 2015, por la Cámara de Comercio de Cali, fue el departamento del país con mayor participación de exportaciones de productos sofisticados y competitivos dentro del total de sus exportaciones con 64,6%, además de ser el departamento con mayor nivel de exportaciones per cápita del país, descontando minería, petróleo y sus derivados.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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¿Qué debo hacer si quiero importar materias primas?

[vc_row][vc_column][vc_column_text]La pandemia trajo consigo la tarea de revisar todas las proyecciones y pronósticos de crecimiento futuros, y el sector portuario no ha sido la excepción. De una previsión mundial de crecimiento de comercio vía contenedores de 3,6% para el último trimestre de 2019, la cifra ha cambiado sucesivamente cada mes hasta alcanzar -7,20% en julio de 2020 por la caída de la actividad comercial debido a la pandemia, según el Informe portuario 2019 de la Cepal.

En ese contexto Colombia fue el quinto país latinoamericano en movimiento total de contenedores con 4,40 millones de TEU (medida equivalente a un contenedor de 20 pies) el año pasado. En el país, las importaciones juegan un papel protagónico en ese intercambio, teniendo en cuenta que la balanza comercial en el primer semestre de 2020 muestra un saldo a favor de las compras al exterior por 4.477 millones de dólares.

De hecho, según cifras que Asoportuaria dio a conocer a inicios de septiembre sobre la actividad portuaria de Barranquilla, 63% de la carga movilizada entre enero y agosto correspondió a las importaciones. En este caso, es cada vez más recurrente en las empresas la importación de materias primas para optimizar su producción, pese a que el IVA y el arancel pueden representar 25% del costo.

A pesar de estos retos, las oportunidades para quienes quieren importar y generar un valor agregado siguen allí. Por tanto, ¿qué pasos debe seguir un empresario en caso de querer importar materias primas para su negocio?

El Presidente Ejecutivo de la Federación Colombiana de Agentes Logísticos en Comercio Internacional -Fitac-, Miguel Espinosa aseguró que, “según la materia prima que se quiera importar para todo caso, el empresario deberá acudir a una agencia de aduana que se encargará de ubicar la clasificación arancelaria de la materia prima de su industria. También le ayudarán a verificar según la partida arancelaria cuáles tributos aduaneros debe pagar, y que le hagan la liquidación (arancel e IVA) y también, para que puedan conocer la descripción y la cantidad, puedan saber si requieren una declaración anticipada o una declaración andina de valor. Igualmente, la agencia le podrá indicar si la mercancía está sujeta al cumplimiento de algún requisito previo como licencia de importación o registro de importación ante entidades como ICA, Invima, ANLA, o a través de la Ventanilla única de comercio exterior (VUCE)”, aseguró el ejecutivo.

Por su parte, si usted quiere importar, además de tener un Registro Único Tributario (RUT) que dé cuenta de su actividad importadora, es necesario que tenga en cuenta las siguientes recomendaciones del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo:[/vc_column_text][vc_column_text]

  • Ubicación de la subpartida arancelaria. Esto, con el fin de tener conocimiento del embarque y realizar el seguimiento a la mercancía. Este trámite lo puede llevar a cabo a través del arancel de aduanas y/o con ayuda del Centro de Información de la DIAN, el único ente autorizado para emitir la clasificación arancelaria.
  • Poseer Registro como Importador. Para ello deberá tener el Registro Único Tributario, y pertenecer al régimen común, para lo que tendrá que estar afiliado a una Cámara de Comercio.
  • Estudios previos. Realizar un estudio de mercado y de factibilidad de la importación, teniendo en cuenta aspectos como: el precio del producto en el mercado internacional, costos de la nacionalización, transporte internacional, entre otros.
  • Identificación del producto. Verificar la subpartida arancelaria del producto a importar, para determinar el monto de impuestos a pagar, y consultar el arancel de aduanas, para verificar si el producto está sujeto al visto bueno e inscripciones previas de entidades como ICA, Invima, Ministerio de Minas, Ministerio de Ambiente- ANLA, Ministerio de Transporte, Ministerio de Agricultura, Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, Superintendencia de Industria y Comercio, Agencia Nacional Minera o la Autoridad nacional de acuicultura y pesca (Aunap).
  • Pasar por la VUCE. Efectuar el trámite ante el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a través de la Ventanilla única de comercio exterior, VUCE.
  • Procedimiento cambiario en las importaciones. Proseguir con mediante el proceso el cual se canaliza el pago a través de los bancos comerciales o corporaciones financieras, únicos intermediarios del mercado cambiario autorizados por la ley.
  • Otros trámites. Los términos de negociación internacional (Incoterms) pueden implicar, por ejemplo, asumir los costos del transporte internacional, para lo cual lo aconsejable es que el importador contrate a la empresa transportadora, y definir los costos de mercancía hacia el puerto colombiano que más le convenga, para pasar posteriormente al proceso de nacionalización.

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